El Estado colombiano dejó expuestos los secretos médicos más íntimos de miles de ciudadanos
Lo que se conoció del primer paquete era apenas una advertencia. El pasado sábado el mismo actor publicó un segundo lote con cerca de 8 gigabytes de información — ocho veces más grande que la muestra inicial. Con ese volumen, el incidente dejó de ser una filtración puntual para convertirse en lo que probablemente es la mayor exposición de datos médicos privados en la historia de Colombia.
En los archivos filtrados no hay solo nombres y cédulas. Hay diagnósticos de enfermedades que la gente apenas le cuenta a su médico.
Hay medicamentos que alguien toma en silencio. Hay el relato escrito, en sus propias palabras, de una madre que no pudo pagar la atención de su hija enferma y tuvo que pedirle ayuda al Estado. Esa información, la más privada que existe, la que se comparte únicamente cuando no queda otra opción, quedó expuesta en un foro público de internet. Y hasta el momento, ninguna autoridad colombiana ha explicado cómo ocurrió ni qué va a hacer para proteger a quienes resultaron afectados.
El actor de amenaza que el pasado 26 de marzo publicó datos de la Superintendencia Nacional de Salud cumplió su advertencia. Publicó un segundo paquete. El análisis realizado por MuchoHacker.lol sobre los archivos descargados revela que la magnitud real del incidente supera lo que mostraba la primera muestra.
Los números del segundo paquete
El análisis técnico realizado sobre uno de los 42 lotes que componen la filtración permite proyectar el volumen total de la información comprometida.
Solo ese lote (una sola carpeta) contiene 613 expedientes, 4.449 documentos PDF y 1.640 archivos de datos estructurados, distribuidos en 204 megabytes comprimidos.
Extrapolando esa densidad a los 42 lotes identificados, la filtración completa sumaría aproximadamente 25.746 expedientes, 186.858 documentos PDF y 68.880 archivos de datos estructurados. El volumen total descomprimido se estimaría en cerca de 9,5 gigabytes — significativamente más que el gigabyte de muestra publicado en el primer paquete.
Qué hay dentro de cada expediente
Cada expediente está organizado como una carpeta individual que contiene en promedio 7,3 documentos PDF y 2,7 archivos de datos. La estructura es consistente y sistemática.
Los archivos de datos incluyen cuatro tipos distintos por expediente: el detalle del radicado con los datos personales completos del ciudadano, el historial de seguimiento del caso, los motivos de la queja y los medicamentos involucrados en el trámite.
Los documentos PDF se dividen en tres categorías: anexos aportados por el ciudadano, documentos institucionales del sistema BOD de Supersalud y archivos etiquetados explícitamente como “sensibles”.
El dato que más preocupa
El análisis de una muestra de 100 casos identificó que el 43% de los expedientes contiene el campo riesgo_vida con un valor positivo.
Sin acceso al diccionario técnico de la API de Supersalud, este medio no puede confirmar con certeza qué implica ese valor en la clasificación interna del sistema. Lo que sí es verificable es que el campo existe, que está presente en casi la mitad de los expedientes analizados, y que su nombre sugiere que la entidad diferenciaba entre casos ordinarios y situaciones de mayor gravedad. El alcance real de esa distinción es una pregunta que le corresponde responder a Supersalud.
En el terreno de lo especulativo, y tomando el nombre del campo de forma literal, un valor positivo en riesgo_vida podría indicar que esos expedientes corresponden a casos en los que el ciudadano o su representante señaló explícitamente que existía un riesgo para la vida al momento de radicar la queja.
De ser así, casi la mitad de los expedientes expuestos no serían trámites administrativos ordinarios, sino situaciones en las que alguien acudió al Estado porque su vida o la de un familiar dependía de recibir atención médica. Es una lectura plausible dado el contexto de la plataforma — una entidad que recibe reclamaciones de urgencias negadas, tratamientos interrumpidos y diagnósticos tardíos. Pero es una interpretación, no una certeza.
Una estructura de datos que lo revela todo
El análisis identificó más de 120 campos distintos en los archivos de datos estructurados. La combinación de esos campos convierte cada expediente en un perfil completo del ciudadano: identidad, ubicación, condición de salud, EPS, IPS, diagnóstico con código CIE-10, historial del trámite y estado actual del caso.
Algunos campos son especialmente sensibles: gestacion indica si la paciente estaba embarazada al momento del trámite. riesgo_vida señala si el caso fue clasificado como urgencia vital. discapacidad_id registra si el ciudadano tiene alguna discapacidad. habeas_data indica si el afectado había ejercido su derecho sobre sus propios datos.
La ironía es evidente: el campo que registra el ejercicio del derecho a la protección de datos personales quedó expuesto junto con todo lo demás.
La cobertura geográfica es nacional
Los expedientes no corresponden a una región específica. Los departamentos más frecuentes en la muestra analizada incluyen Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca — los tres más poblados del país — seguidos por Tolima, Córdoba y Risaralda, entre otros. La filtración cubre el sistema de salud colombiano de forma transversal.
El actor reitera la amenaza
Al publicar el segundo paquete, el actor repitió el mismo mensaje del primero: afirma tener 50 millones de líneas de datos en total y advierte que continuará publicando si Supersalud no lo contacta. Señaló que este es su “último aviso”.
MuchoHacker.lol notificó a Supersalud sobre este segundo paquete el día de hoy.
La entidad indicó en su repuesta: “le informo que ya se le dio traslado a la Dirección de Innovación y Desarrollo y a la Subdirección de Tecnologías de la Información, para lo de su competencia”.
La verificación que confirma el origen
Para establecer la autenticidad de los archivos del segundo paquete, este medio realizó una verificación cruzada utilizando información contenida en la muestra con fuentes oficiales de acceso público. El resultado confirmó que los registros expuestos corresponden a información real del sistema de información de la Superintendencia Nacional de Salud.
Igualmente, teniendo en cuenta el interés público, se hizo un análisis de los datos robados y expuestos públicamente usando técnicas de ciencias de datos.
